lunes, 20 de julio de 2009

CARRETERA DE LA SOBERANIA

Esta importante vía, tal parece será una realidad en cuanto a su ampliación, rectificación y pavimentación, de acuerdo a los anuncios hechos por el Presidente de la república, Dr. ALVARO URIBE VELEZ.

FOTO (CACM) LA LEGIA. Este es el sitio donde comienza la carretera de la Soberanía, o sea el ramal de la izquierda, que se desprende de La Panamericana que nos lleva a Chitagá, Málaga y Bogotá

La importante noticia que beneficiará de manera enorme las tierras nortesantandereanas fué entregada por el Primer Mandatario durante los actos conmemorativos del Grito de Independencia (199 años) en la localidad de Tame (Arauca).


Los trabajos, de acuerdo a lo informado por fuentes del municipio de Toledo, ya se iniciaron, en lo que corresponde a la ampliación y obras de arte.


En el momento hay dos frentes de actividades, uno ubicada desde el alto de Santa Inés cerca a Samoré y otro desde La Lejía, lugar donde se bifurca de La Panamericama la carretera en mención.
La inversión inicial supera los 105 mil millones de pesos y el contrato respectivo lo ejecuta el Batallón de Ingenieros Militares.


LA HISTORIA


La carretera de La Soberanía ha sido desde hace décadas la única opción de entrada a las ricas tierras del Sarare.


Desde la década de los años 30, se podría decir, como un gran camino fue interconectando los caseríos que surgían a medida que se iban colonizando esas tierras y por allí en esos años transitaban enormes hatos de ganado que sus dueños buscaban sacar a los mercados del interior Cúcuta, Bucaramanga o Bogotá que ya contaban con mejores carreteras principalmente desde Pamplona.


El correr de los años, la llegada de más vehículos, la construcción de puentes y algunos arreglos con maquinaria pesada en las siguientes décadas, la fueron adaptando para un tránsito más constante no solo hasta Samoré, Cubará y otros lugares, sino también a nuevas poblaciones que iban surgiendo de la tenaz voluntad y trabajo de los colonos, como Saravena.


Antes de la llegada de los grupos al margen de la ley, con sus intereses y fechorías, todo ese territorio respiraba paz y armonía, era una extensa granja de pródigas tierras y enormes hatos ganaderos, no era exagerado decir que esa promisoria región entregaba alimentos y otros materiales para medio país.


Inigualable yuca, estupendos plátanos y bananos, ahuyamas, papayas, maracuyás, patillas, maíz y otros productos como madera y pescado salían de allí en centenares de camiones que se aventuraban a transitar la trocha en jornadas de dos o más días, cuando la distancia no supera los 100 kilómetros. Ya pueden imaginar entonces las condiciones de la vía.



Luego de esa floreciente etapa hasta los años 70's, los grupos subversivos se fueron asentando en esas tierras y como ha sucedido en otros lugares hicieron huir a gentes trabajadoras y humildes como también exitosos hacendados, que con esfuerzo y mucho trabajo fueron adecuando tierras, lugares y desde luego prósperos negocios.


Las noticias del petróleo en Arauca, el descubrimiento de Caño Limón y la construcción del oleoducto hasta Coveñas, terminaron por generar una nueva "zona roja" en toda esa región, la cual permanece aún a pesar de lo ingentes esfuerzos del estado por hacer presencia y generar desarrollo.


El "oro negro" fué salvaciòn y perdición para la llamada Arauca Saudita, luego los anuncios de hallazgos en el piedemonte volvieron a encender hogueras de expectativa y puntos de estrategia por los tantos intereses, de unos y otros, cada quien buscando la mejor tajada.


Mas no hubo petróleo aunque si mucho gas. Veremos que pasa y si al fin se retornan en buena forma las famosas regalías, esperando que el litigio de limites entre Norte de Santander y Boyacá, por fin vea la luz al final del túnel y se lleguen a los acuerdos lógicos que beneficien de verdad a las comunidades allí asentadas, sea de los primitivos U'wa (Tunebos) o los residentes nuevos o antiguos que viven, trabajan y producen en esas tierras.


Con la construcción del oleoducto Caño Limón - Coveñas se pudo en su momento tener una buena carretera pero faltó liderazgo y visión. Esa época de vacas gordas duró un par de años y todo su brillo se fué diluyendo con el transcurrir del tiempo.


Por eso el anuncio del Presidente de las ganas de terminarla por fin, es una alivio a tantos sueños truncados y tantos otros inconvenientes para llegar a tierras araucanas desde Norte de Santander.


Bien sabido es, que mucho tránsito de personas y mercancías hoy se hace por carreteras venezolanas hasta Arauca - Capital, pero siempre supedidatas al genio con que amanezca el mandatario vecino o las ínfulas de poder de los uniformados acantonados en toda esa zona de frontera.


AHORA


Si por fin vamos tener una carretera adecuada, pues no creemos que sea una autopista de doble calzada, ya se puede ir pensando en que toda esa rica región, de nuevo vuelva a ser tan productiva como antes, sobre todo en la actividad agropecuaria, pues su tierras son aptas para todo lo ya reseñado.


Sin embargo, hay que tener en cuenta que los problemas de orden público aún persisten y lamentablemente en algunos lugares cercanos, los llamados cultivos ilícitos vienen haciendo presencia desde hace algunos años.


De todos modos, la comunidad toledana, que por sus tierras cruza la mayor parte de la carretera tiene fundadas esperanzas lo mismo que San Bernardo de Bata, Samoré y demás poblaciones del área, que además con los otros corredores viales ya puestos en funcionamiento desde Tame a Arauca y a Yopal en Casanare, brindarán un futuro con mejores opciones para la agricultura, el comercio y desarrollo en general.


Oremosle al Santo Cristo y La Virgen Morena, para que no falten los recursos y los que están empeñados en obstaculizar la presencia del estado, vean que con todo esto se beneficia es el pueblo en general.

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